Estética dental


                                                                                                                                                                                                                      
Carillas de porcelana 
Son unas finas láminas de porcelana que cubren la parte frontal del diente, y que van adheridas a él con un cemento de resina. Para explicarlo de una forma sencilla, podríamos compararlo con las uñas de porcelana. Se utilizan para corregir problemas de color, posición, forma, fracturas dentales, dientes con restauraciones antiguas teñidas..., en general, problemas de estética dental en el sector anterior de la boca.
Para su colocación, es necesario realizar previamente un pequeño desgaste del diente, que es significativamente menor que el que se realiza cuando vamos a colocar una corona de porcelana. Ahí radica una de las grandes ventajas de las carillas. 
La porcelana es un material que no sufre cambios de color, tinciones ni desgastes, y es el que más se asemeja al esmalte dental, proporcionando una apariencia prácticamente idéntica al diente natural. 



Carillas de composite
Al igual que las carillas de porcelana, se utilizan para mejorar la estética en los dientes de la parte anterior de la boca (problemas de tinciones, forma, posición, dientes pequeños o rotos...)
El composite es un material derivado de las resinas, que se utiliza también para los empastes blancos. Hoy en día la evolución de estos materiales, hace que podamos obtener una estética magnífica al trabajar con ellos.
Con respecto a las carillas de cerámica, las de composite tienen la ventaja de que se realizan en una sóla sesión, no es necesario rebajar el esmalte, son más económicas, y en caso de fractura la reparación resulta más sencilla.
Como inconvenientes podríamos señalar que es un material con menor dureza que la porcelana, con lo cuál puede sufrir desgastes, y que con el tiempo va cambiando de color, con lo que puede ser necesario cambiarlos cada 5-10 años. De todas formas, es importante aclarar que su renovación dependerá en gran parte de los hábitos del paciente (café, tabaco, té, vino tinto...). En muchos casos no es necesario cambiar la carilla totalmente y basta con renovar la capa superficial o hacer un pulido de su superficie. 

En pacientes adolescentes solemos preferir las carillas de composite debido a que todavía no han terminado su crecimiento y la posición de la encía con respecto al diente todavía no es la definitiva.
En estos casos las carillas de composite solucionan a la perfección esos problemas de estética durante unos años, y cuando el paciente alcanza la edad adulta puede optar ya a un cambio a carilla de porcelana.





 Coronas de porcelana (sin metal base)

Cuando los dientes sufren grandes destrucciones por traumatismos o caries, cuando han sido endodonciados, o cuando requieren cambios extremos en la posición o color, el tratamiento más adecuado es colocar una corona o funda dental.
Tradicionalmente, el problema que nos encontrábamos con estas coronas, era que la parte interna era de metal, y al cabo de los años, si se producía una retracción de las encías (algo habitual debido a la edad), quedaba a la vista ese antiestético reborde oscuro junto a la encía.
Por eso actualmente, y sobretodo en la zona anterior de la boca, colocamos coronas confeccionadas únicamente con porcelana. Se trata de una cerámica de alta resistencia que se considera el material ideal en odontología por sus propedades físicas, biológicas y ópticas, que permiten mantener el color con el paso del tiempo y resistir la abrasión, además de poseer gran estabilidad en el medio oral.



Contorneado estético
Es una técnica que consiste en la modificación del borde de los dientes, sobre todo en la zona anterior.
Se realiza sin anestesia  y no produce sensibilidad posteriormente, debido a que en esas zonas los dientes tienen un mayor espesor de esmalte. Tras su realización, se aplica un tratamiento con cubetas de flúor para remineralizar el esmalte.
Los resultados son visibles inmediatamente. Conseguimos una gran mejora de la sonrisa creando una línea más suave, equilibrada, juvenil y armónica. Se realiza con mucha frecuencia después de los blanqueamientos y ortodoncias.